Roban ganados de estancia de Félix Urbieta
Desconocidos ingresaron este martes último hasta la propiedad del ganadero secuestrado Félix Urbieta, ubicada en la comunidad de Belén Cué, a 12 km de Horqueta –en el Departamento de Concepción–, y le hurtaron ganados vacunos, cuya cantidad exacta todavía no se ha precisado.
El hecho se produjo en el inmueble de la estancia San Francisco, donde Urbieta había sido secuestrado el 12 de octubre de 2016. Los delincuentes cortaron el alambrado y se llevaron un hato de animales vacunos, ilícito que actualmente está siendo investigado por la brigada antiabigeo de la Policía Nacional, de acuerdo a los reportes.
Lo acontecido en la estancia fue confirmado además por Arturo Urbieta, quien es intendente de Horqueta y también sobrino del secuestrado. “Lamentablemente ocurrió el hecho, ahora la Policía está trabajando, ni siquiera se sabe la cantidad”, manifestó.
La brigada antiabigeo está detrás de los pasos de los cuatreros, aunque hasta el cierre de esta edición aún no había mayores datos al respecto y se desconocen mayores detalles de los implicados en el robo.
Félix Urbieta está secuestrado desde hace casi ocho meses por el grupo de Alejandro Ramos, que pide como rescate una suma de 350.000 dólares, dinero que aún no pudo reunir la familia.
Según los datos obtenidos, hasta el momento han reunido 200.000 dólares, suma que ponen a disposición de los captores por si exista posibilidad de negociar. No obstante, se supo que siguen realizando gestiones tendientes a obtener más dinero. (J.R.)
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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