Intervienen hospital de Vallemí
El director de la I Región Sanitaria de Concepción Bernardo Jacquet, dijo que se ordenó la inmediata intervención del Centro de Salud de Vallemí donde un hombre falleció por, supuestamente, no tener dinero para ser trasladado en ambulancia hasta la capital departamental.
Jacquet, en contacto con la 970 AM, dijo que inmediatamente se empezó a averiguar cuáles son las condiciones ya que Vallemí cuenta con un ambulancia y que esta justamente estaba en funcionamiento en la mañana de este lunes trayendo otro paciente, desde Concepción.“Normalmente trabajan sin ningún inconveniente. SI piden apoyo, les damos. Las ambulancias son gratuitas”, sostuvo Jacquet quien explicó que ya están coordinando con las autoridades de salud de Vallemí y los funcionarios del centro de salud para investigar las circunstancias de la muerte de un paciente de 52 años.Dijo que para la intervención fueron convocados los asesores jurídicos, los jefes de transporte para ver la realidad de lo que sucedió.“Les dijimos a los parientes que nos señalen quién les pidió el dinero y, aunque no puedan sostener (su versión), vamos a hacer la intervención. Ya se abrió un sumario para deslindar responsabilidades al respecto”, expresó Jacquet.Sostuvo que, normalmente, en los traslados de pacientes se tiene en cuenta el estado del paciente.Aurelio Escobar Vega, de 52 años, salió esta mañana de un centro de salud de Vallemí para hacerse atender en la capital del primer departamento. Aparentemente, por no haber conseguido un servicio gratuito de traslado en ambulancia, optó por ir en ómnibus. Sin embargo, el hombre no aguantó y perdió la vida en pleno trayecto.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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