Una USF queda sin acceso en Concepción
CONCEPCIÓN.- Un hecho curioso ocurre con la Unidad de Salud Familiar (USF) del barrio Villa Oliva de la ciudad de Concepción, que actualmente se queda aislada por falta de calles.

La única calle de acceso que tenía está siendo cerrada por una empresa multinacional que amplía su local en la zona. “No tenemos ahora salida y ni entrada y la Municipalidad nos pide combustible para abrir la otra calle”, señaló doña Feliciana Rojas, vecina del lugar.
La mujer sostiene que la empresa ya está cerrando la calle, porque ya no quiere negociar con la Municipalidad y que la USF ya queda sin acceso.
“Los profesionales que trabajan acá dejan sus vehículos a una cuadra de este lugar y ahora se va a dificultar el ingreso a los pacientes”, señaló la vecina.
Los vecinos del lugar solicitan a la Municipalidad la apertura de una arteria por el costado de la cancha de la escuela Gustavo Giménez, que tiene aproximadamente 100 metros. Sin embargo, según la denunciante, la Municipalidad solicita combustible a los vecinos.
La Unidad de Salud Familiar presta un invalorable servicio a la comunidad. Sirve a cientos de familias humildes de los barrios más pobres de la ciudad, sin embargo, se halla muy descuidada a tal punto que ahora queda sin acceso.
El local donde funciona es de la Municipalidad, donde anteriormente funcionaba un dispensario.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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