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22 jun 2018

Horqueteños rechazan al SIRT

HORQUETA. Dirigentes de organizaciones campesinas del primer departamento decidieron decir no al trabajo de los funcionarios del Sistema de Información de los recursos de la Tierra (SIRT), dependiente del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert).


También se oponen al uso de los tractores para el araje y la compactación de las tierras con el uso de agrotóxicos que afectan la fertilidad del suelo, contaminan el ambiente y obligan a los campesinos no capacitados para abandonarlas y emigrar a las urbes.

Fue durante una reunión el miércoles último en el oratorio San Roque González de Santacruz de Alemán Cue (Calle 11), distante a unos 25 kilómetros de Horqueta, donde analizaron la situación social y económica del campesinado paraguayo.

Participaron del encuentro el vicario de Azote’y, Pbro. Pablo Cáceres; el párroco de San Roque y San Blas, Pbro. Derlis Álvarez, y el coordinador de la Pastoral Social de Concepción. Los asistentes firmaron un acta que entregarán al Indert en que piden que no entren en sus lotes la gente del SIRT, porque hacen una engañosa política, para que los labriegos pierdan sus tierras, alegan.

El dirigente de la Coordinadora Departamental de Organizaciones Campesinas, Marciano Jara, dijo que el SIRT fue creado para que se analice la situación de las tierras de los agricultores y despojarlos de las mismas para entregarles a brasileños que copan el territorio nacional. Señaló que los emisarios vienen a esta zona para observar qué cantidad de hectáreas de sus tierras la utilizan del total y si existen remanentes, les desalojarán.

También sostuvo que Horacio Cartes impone una política que busca acabar con el campesinado al entregarles tractores para el araje y la compactación de las tierras junto al uso de agrotóxicos que afectan la fertilidad del suelo obligando a los campesinos a vender sus tierras y emigrar a las ciudades.

Por su parte, el vicario Cáceres instó a los labriegos a que se unan, junten fuerzas y enfrenten la situación para no perder sus tierras, pues si eso ocurre –dijo– desaparecerán las comunidades.

ABC

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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