En Horqueta matan caballo de un ciego
HORQUETA. Un joven con ceguera que se dedica a reciclar latitas de cervezas y envases de plástico perdió a su compañero que es un caballo, animal al que un individuo lo mató anoche.

Se trata de Santiago Fernández Villagra (32 años), que vive en la zona de Espajín, localidad colindante con el sector periférico del barrio Las Mercedes de esta ciudad.
Soledad Fernández, hermana del discapacitado, señaló que entre las 22:00 y las 23:00 horas el autor del hecho ingresó al patio de su hermano y mató al equino con unas siete puñaladas. Manifestó que Santiago utilizaba al animal para transitar las arterias de Horqueta con el carrito en el que recolectaba, su único medio de sustento.
Comentó que su sobrino Benjamín Silva (21) era quien le guiaba y alzaba las latitas y los plásticos al carrito para transportarlos hasta los locales de compra de esta ciudad. Por otra parte, sostuvo que aún no pueden confirmar quién fue el que acabó con el equino, pero indicó que ya tienen un nombre y agregó que por ahora solamente darán a conocer a la Fiscalía para las investigaciones correspondientes.
Soledad recordó que su hermano hace unos diez años se dedica a ese trabajo e indicó que al principio lo hacía en una bicicleta cuando no era ciego. Señaló que unos años atrás perdió la vista, cuando cortaba rajas con el hacha, momentos en que una astilla se incrustó en uno de sus ojos, que le produjo un derrame ocular.
Aclaró que el animal asesinado lo utilizó desde hace dos años, luego de que otro caballo que usaba para el mismo trabajo le habían robado y agregó que tratarán de conseguirle otro equino para sus actividades.
ABC
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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