Fieles de 13 diócesis se reunieron en Concepción
CONCEPCIÓN. Unas 4.000 personas de diferentes diócesis de nuestro país participaron ayer de la XXIII Ultreya Nacional del Movimiento Cursillo de Cristiandad de Colores que se realizó en la ciudad de Concepción. Recordaron el mensaje del Papa, clave para procesar a los políticos corruptos.

El encuentro se inició el sábado cuando en el polideportivo del Instituto Salesiano “San José” se desarrolló la actividad denominada “La noche de los colores”. Pero el acto principal tuvo lugar en la madrugada de ayer al momento en que miles de personas, de 13 diócesis del Paraguay, llegaron hasta el polideportivo municipal de esta capital departamental.
De acuerdo con los organizadores 4.000 católicos participaron del encuentro que aglutina a los miembros del Movimiento Cursillo de Cristiandad. Una vez al año se realiza esta actividad que tiene por objetivo evaluar el trabajo que hacen dentro de la Iglesia Católica. “Venimos a cargar baterías”, dijo Calixto González, presidente del Comité Ejecutivo del Movimiento.
Por su parte, Francisco Huerta, de la diócesis de Concepción y Amambay, aseguró que en el Paraguay se están dando cambios esperanzadores en la lucha contra la corrupción y uno de los ejemplos es el procesamiento de políticos. “Creo que la venida del papa Francisco al Paraguay marcó un hito histórico porque el mensaje que dejó fue el de luchar en contra de la corrupción. Desde que llegó y en todos los encuentros hizo un énfasis muy fuerte en eso”, señaló.
Agregó que la iglesia tomó el desafío que dejó el Sumo Pontífice y a partir de ahí surgió ese movimiento de los jóvenes, principalmente en los colegios secundarios y en las universidades. Uno de los testimonios que se escuchó ayer fue el del matrimonio de Richard Blas Kallus y Mirna Ester Maidana, de la diócesis de Encarnación.
Según la pareja, actualmente es más difícil criar a los hijos que en otra época. “No estamos ajenos a la tecnología que usan nuestros hijos en estos días. Nosotros debemos actualizarnos para conocer y así educarlos, el acompañamiento es fundamental”, coincidieron.
La actividad concluyó con una misa celebrada por el monseñor Miguel Ángel Cabello Almada, obispo de Concepción y Amambay. En su homilía dijo que muchas veces los seres humanos tienen varios obstáculos en su vida familiar y laboral, pero ahí está Dios para ayudarlos a perseverar. Alentó a los miembros del Movimiento de Cursillo de Cristiandad de Colores a seguir trabajando por mejorar nuestro país.
ABC
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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