En Horqueta fallece excombatiente
HORQUETA. En la mañana del miercoles falleció, a los 105 años de edad, uno de los últimos excombatientes de la Guerra del Chaco de esta ciudad: don Aureliano Areco. Residía en el barrio Inmaculada.
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Los restos de don Aureliano fueron velados en la vivienda de la familia, ubicada sobre la calle Capitán Walter Gwynn entre Gral. Bernardino Caballero y Gral. Garay, y serán sepultados en el camposanto de esta ciudad mañana.
En una entrevista publicada hace un tiempo en ABC Color, el excombatiente recordó que en 1932, a los 18 años, por iniciativa propia decidió trasladarse al Chaco para defender al país, pero cuando le dijo a su madre, Úrsula Tadea Ruiz, que se preparaba para ir a la guerra, ella se opuso.
Don Aureliano recordó en esa entrevista que, luego de insistir para sumarse a los demás jóvenes, su madre finalmente lo llevó hasta Concepción, desde donde se trasladó a uno de los fortines del Chaco, donde por cinco años estuvo al servicio de las Fuerzas Armadas de la Nación.
También había narrado que durante la contienda chaqueña acompañó a las cocineras y enfermeras como servidor de los aviadores de la Fuerza Aérea, a quienes entregaba alimentos, agua y medicamentos que eran transportados en las aeronaves para los soldados.
Además, había declarado que era acompañante de las mujeres en el Fortín Orihuela, del cual fue comandante el Tte. 1º Trinidad Fernández, a quien le pidió luchar como soldado, pero el jefe militar se lo impidió por su edad.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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