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16 nov 2018

Siguen los escraches

Otra jornada de movilizaciones se cumplió en la noche de este jueves en la ciudad de Concepción, los indignados piden la renuncia del intendente Alejandro Urbieta Cáceres (PLRA).


Se registraron incidentes entre los manifestantes y vecinos de la presidenta de la junta municipal Sisinia Silva (PLRA), la policía actuó rápido y evitó que pase a mayores.

La recorrida de los ciudadanos incluyó la pasada frente a la casa de los concejales Blás Enrique Paniagua (ANR) y Gustavo Bonzi (PLRA). Asimismo los manifestantes caminaron frente a una farmacia, propiedad de los padres del jefe comunal, luego pasaron por la vivienda de los ediles liberales Asunción Carballo y Estrella Quevedo.


El mayor tiempo de escrache realizaron frente a la casa de la presidenta de la junta municipal Sisinia Silva (PLRA). Allí lanzaron huevos, tomates, papel higiénico y pinturas. En un momento dado se produjo incidentes entre loa manifestantes y vecinos de la edil, la policía tuvo que intervenir para que no se registren violencia.

Después se calmaron los ánimos y los manifestantes caminaron por la avenida Boquerón hasta llegar a la avenida Agustín Fernando De Pinedo y Presidente Franco. Posteriormente tomaron esa arteria hasta Yegros donde está ubicada la farmacia que pertenece a la familia Urbieta Cáceres. En ese sitio los indignados explotaron bombas de estruendo, luego volvieron a la plaza Agustín Fernando De Pinedo de donde habían salido para los escraches.

Se completaron 32 días de manifestaciones.

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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