Indignados avisan que las protestas seguirán hasta que renuncie Urbieta
Los concepcioneros indignados continuarán con sus manifestaciones hasta lograr la renuncia del intendente de la ciudad, Alejandro Urbieta (PLRA), dicen. Afirman que no temen a otra represión policial como la que hubo el domingo.
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| Alejandro Urbieta |
CONCEPCIÓN. Seguirán las movilizaciones diarias, que se iniciaron el 15 de octubre de 2018 en esta ciudad en protesta por las supuestas irregularidades cometidas por el intendente de la ciudad Alejandro “Tati” Urbieta Cáceres (PLRA), informó Emilce Argüello, vocera de los indignados.
Anoche se cumplió el día 108 de los abucheos y los manifestantes indicaron que no van a dejar las protestas contra del jefe comunal y los 11 concejales municipales. “Para nosotros esto es vencer o morir, vamos con esto hasta la última consecuencia, estamos más fortalecidos. Si es necesario llegaremos a los 200 o 300 días de manifestaciones porque el clan Urbieta ha impuesto la dictadura en Concepción”, aseguró dicha activista anticorrupción.
Ebrios, según policías
En el informe policial sobre lo ocurrido en la noche del domingo en las calles Presidente Franco y Yegros, barrio Centro de esta capital departamental, se señala que en el lugar se montó una valla humana de agentes antimotines, a fin de preservar el orden público, momento en que el ciudadano Rafael Amarilla, supuestamente, atropelló dicha barrera, agredió y tiró un pedazo de loza con hierro contra el suboficial de Policía Líder Gauto, causándole lesión en la cara. Esto supuestamente generó la represión y la aprehensión de Amarilla.
Agrega el escrito policial que el jefe de Servicio, comisario principal Rodolfo Ramírez, solicitó a los ciudadanos Julio César Villasanti y Álvaro Domínguez, que no explotaran petardos contra los uniformados. Sin embargo, los mismos hicieron caso omiso a esta petición volviendo a detonar un petardo (tipo 12 x 1) contra los efectivos policiales.
Esto causó lesiones al oficial Pedro Núñez y al suboficial Adelio Barrios, motivo por el cual “se utilizó la fuerza de manera proporcional”, a fin de restablecer el orden público y aprehender a los “perturbadores”, quienes en todo momento actuaron de manera prepotente y opusieron una tenaz resistencia a la hora de ser apresados y “aparentemente estaban en estado etílico”, según el acta policial.
Posteriormente, redactaron que las personas retenidas fueron trasladadas hasta el hospital regional para el diagnóstico correspondiente, lugar donde Amarilla se desvaneció y fue derivado hasta un sanatorio privado. Debió quedar internado en dicho centro médico en estado de observación, bajo custodia policial.
Mientras, Villasanti y Domínguez fueron derivados hasta la oficina de guardia de la Dirección de Policía, lugar donde se les quiso practicar la prueba de alcotest, pero se negaron a dicha petición, por disposición del abogado Marcelo Bernal, defensor de los detenidos.
El hecho fue comunicado a la fiscala Sonia Sanguinez y en la tarde de ayer Villasanti y Domínguez recuperaron su libertad.
Cuestionamientos
Los indignados cuestionan el calamitoso estado en que se encuentra la ciudad de Concepción, la falta de arreglo y mantenimiento de las calles, así como la venta de un inmueble municipal que a criterio de los ciudadanos y, según los documentos disponibles, se vendió por mucho menor valor del que realmente tiene.
Otro de los puntos que critican al intendente liberal “Tati” Urbieta es la falta de transferencia de dinero a la Caja de Jubilaciones, aunque mensualmente se les descuente a los funcionarios municipales. Además, reclaman que el dinero pagado por contribuyentes no llega en su totalidad a los bomberos.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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