Camino de las luces congregó a unos 10.000 feligreses en Concepción
La tercera edición del Camino de las luces, realizada este Viernes Santo en Concepción, aglutinó a unas 10.000 personas que recorrieron varias cuadras de la ciudad con la Virgen de los Dolores.

El grupo Juventud Tesoro de Cristo (JTC) se encargó de la organización de la tercera edición del evento que movilizó a gran parte de la feligresía concepcionera, duplicando la cantidad de participantes de la edición pasada.
La idea de los organizadores es convertir el evento religioso en una actividad que mueva la fe de los feligreses y, al mismo tiempo, sea un atractivo turístico para la capital departamental replicando la exitosa actividad de Tañarandy.
La actividad se inició en el Puerto Antiguo de la ciudad con el lanzamiento de cientos de globos en recordación a los difuntos. Luego se dio paso al Vía Crucis, encabezado por el obispo diocesano Miguel Ángel Cabello.

El Vía Crucis estuvo encabezado por monseñor Miguel Ángel Cabello. Foto: Justiniano Riveros.
El recorrido fue por las calles de la ciudad, con una multitud que rezó y disfrutó de los 12.000 candiles y miles de antorchas que iluminaron las arterias.
En la cancha de los militares, a través de los candiles, se representó la Cruz de Cristo. En la iglesia Catedral, última parada, el elenco Luz propia y la academia de danza de Elina Corrales representaron la XIII estación, que impresionó a los feligreses presentes.
Posteriormente, se realizó la procesión en silencio y concluyó con éxito el acontecimiento religioso.
El crecimiento acelerado del evento sorprende a todos. En la primera edición se juntó a unas 2.000 personas, en la segunda 5.000 y en la última ya se llegó a unos 10.000 asistentes.
UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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