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27 abr 2019

Pobladores de Vallemí frustran el "despojo" de una ambulancia

Pobladores de la ciudad de Vallemí evitaron ayer ser despojados de la única ambulancia que tiene el Instituto de Previsión Social (IPS) en el distrito, que sirve a los empleados y obreros de la Industria Nacional del Cemento (INC), y a sus familiares.


Fuerzas vivas de la localidad Vallemí, Departamento de Concepción, conformadas por gremios de docentes, sindicatos de la INC, jubilados y pensionados del IPS, autoridades municipales y departamentales abortaron ayer "sobre la hora" el despojo de la única ambulancia de la citada unidad sanitaria de la ciudad.

La reacción se dio ante la información filtrada a una radio local, de que el móvil del Instituto en Vallemí, distante a 600 kilómetros de Asunción y a 170 kilómetros de la ciudad de Concepción, sería trasladado al hospital de la capital departamental.

El "urgente" traslado fue solicitado vía telefónica por la jefatura de Mantenimiento Área Interior del IPS de Concepción por una "cuestión administrativa de cupo de combustible", a partir del 25/04/19 hasta el 30/04/19, dejando sin cobertura al hospital de Vallemí.

Ante esta situación, las fuerzas vivas de la citada ciudad realizaron una rápida movilización, y tras una asamblea popular, obligaron al director del nosocomio, doctor Aníbal Román Samaniego, a mantener el vehículo en el hospital distrital.

Le advirtieron que no van a permitir "bajo ningún concepto" el envío de la ambulancia destinada a esta unidad sanitaria para cubrir necesidades de otras, dejando sin cobertura a Vallemí y al distrito de San Lázaro.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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