Reanudan búsqueda de enfermero desaparecido en zona Azote´y
AZOTE’Y, Concepción, En la mañana de hoy, fecha en que se cumplen 11 días de la desaparición del enfermero Bernardo Gómez Candado de 36 años, se retomará la búsqueda del personal de blanco.

Ayer familiares, amigos y autoridades se reunieron en el local de la Unidad de Salud de la Familia (USF) de Zanja Morotî,lugar donde trabajaba el desparecido, para coordinar acciones.
En la tarde del viernes 10 de mayo pasado alrededor de las 16:00 el enfermero junto con su tío Aurelio Gómez, de 54 años, se dirigió a un monte de la estancia “La Gringa”, ubicada en la compañía Zanja Morotî de este distrito, para cazar.
Ya en la noche su tío fue a buscarlo en el sitio donde quedó de cacería, pero no lo encontró. Desde entonces nada se sabe del funcionario de salud.
En la zona hace algunos años se registraron apariciones del grupo armado EPP.
Militares de la Sub Área de Pacificación N 1, dependiente de Comando de Defensa Interna (CODI) realizaron incursiones en la zona y llegaron hasta el lugar mencionado por Aurelio Gómez como el sitio donde debía estar su sobrino.
También familiares y amigos en una cantidad aproximada de 50 ayudaron en la búsqueda, que ayer fue interrumpida para la realización de la reunión.
Uno de los hermanos del desaparecido, Damacio Gómez Candado, dijo a ABC Color que hoy se retomará la búsqueda de Bernardo. “Las autoridades nos dijeron que nos seguirán apoyando y proseguirá la búsqueda tanto por parte de los militares como los pobladores de Zanja Morotî. No hay ninguna señal de mi hermano”, aseguró.
De la reunión realizada ayer en la USF de Zanja Morotî participaron el intendente municipal Feliciano Arévalos (ANR), el jefe de comisaría de Azote’y subcomisario Víctor Romero, el cura párroco de la zona Pablo Cáceres y miembros del CODI, entre otros.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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