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1 jun 2019

Damnificados de Concepción denuncian abandono de autoridades

Familias de Concepión, damnificadas por el repunte del río Paraguay, reclaman asistencia a las autoridades. Muchas sobreviven en precarias carpas en las calles de la ciudad.

Bajo agua.  Casas están anegadas y familias viven en carpas.Los afectados del barrio San Roque, sector Calaverita, están bajo carpa desde hace dos meses. Al inicio, tuvieron ayuda de los gobernantes, principalmente con víveres; sin embargo, denunciaron que fueron olvidados por las autoridades municipales, departamentales y nacionales.

Marta Guanes, una de las afectadas, dijo que los últimos aportes recibidos hace semanas fueron de la iglesia católica y del sector rural. “Hace rato que no tenemos más ayuda de las autoridades, sobrevivimos con lo que tenemos y necesitamos asistencia”, señaló.

Élida López, anciana de 92 años, mencionó que lastimosamente no reciben más asistencia y en su caso se complica la situación, porque sus nietos no pueden más ir al Chaco a laburar. “En mi caso, es más difícil porque mis nietos que me ayudan no pueden ir a trabajar al Chaco, por la inundación”, señaló la mujer.

Otra parte importante de los damnificados del barrio Chaco´i se encuentra en el salón del Puerto Antiguo de la ciudad y en el ex local de Molinos Harineros. Los afectados de allí también se quejan de la falta de asistencia de parte de las autoridades.

El nivel del río Paraguay en el Puerto de Concepción amaneció ayer estacionado, marcando el nivel de 6,19 cm. Sin embargo, el agua deja muy pocas viviendas aún, por lo que muchas familias viven todavía fuera de ellas.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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