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9 jun 2019

Nada se sabe de enfermero desaparecido en Azote'y

AZOTE’Y. Familiares del enfermero Bernardo Gómez Candado (36), desaparecido desde el 10 de mayo pasado, sospechan que el hombre fue secuestrado por un grupo armado. Hace 28 días no tienen ninguna información del trabajador de la salud.



A pesar de las incursiones en los montes de la zona de Zanja Morotî, distrito de Azote’y, nada se sabe del profesional de blanco.

En medio de la desesperación que tienen los allegados al hombre que trabajaba en el puesto de salud de la colonia Zanja Morotî, a unos 150 kilómetros de la ciudad de Concepción, piden una prueba de vida de Bernardo. Es que desde hace 28 días no se tiene informaciones sobre su paradero.

Una de las hermanas del desaparecido, Rosa María Gómez Candado, dijo que piden una prueba de vida de su hermano. “No nos dirigimos a ningún grupo armado en especial, enviamos el mensaje a quien pudiera tener a mi hermano. Decimos esto porque no sabemos qué pasó de él”, expresó.

En otro momento dijo que precisan saber si Bernardo está con vida o no. “Mi hermano tiene una hija de 7 años”, dijo.

El 10 de mayo el enfermero había ido de cacería a un monte de la estancia “La Gringa”. Lo acompañó su tío Aurelio Gómez. Ambos se separaron para cazar. Luego de escuchar un disparo de arma de fuego Aurelio volvió al lugar donde debía estar su sobrino, pero ya no lo encontró.

Familiares, vecinos, amigos y militares de Comando de Defensa Interna (CODI) realizaron varias incursiones en la zona y tampoco hallaron rastros de enfermero.


ABC

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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