Avanzan las obras complementarias de Concepción-Vallemí
Las obras complementarias de la ruta Concepción-Vallemí prosiguen y la entrada principal a Concepción va cobrando otra imagen. Este fin de semana se habilitará provisoriamente una calzada de la avenida Gualberto Cardús, que tiene 2.200 metros y une la ciudad con la ruta a Vallemí.

Una buena cantidad de personas trabajan en el empedrado sobre una calzada de la avenida, que era considerada la entrada de la vergüenza por su mal estado. “Queremos habilitar este fin de semana esta primera calzada, por ello estamos apretando esta parte de la obra”, dijo Estanislao Cantero, responsable de la obra.
Comentó que el empedrado llevará una capa asfáltica, que se colocará para la habilitación oficial con la otra obra, que consiste en la variante de la ruta que une con la ruta 5 Bernardino Caballero.
“Creemos que en diciembre de este año vamos a entregar las dos obras, a eso estamos abocados”, señaló Cantero.
La variante de 4.700 metros también avanza con limpieza, terraplenado y otras obras. La misma une ambas rutas a una distancia de 7 km del radio urbano de la ciudad.
El consorcio Belén (Covipa Construcciones (Paraguay) y Santa Lucía Ingeniería (Brasil) es la empresa constructora, que en un momento fue criticada por la ciudadanía y autoridades por la lentitud de la obra; sin embargo, demuestra mayor movimiento de hombres y máquinas.
La variante es una obra necesaria que facilitará el tránsito de los vehículos pesados que tendrán una vía alternativa para unir sin dificultades las rutas Concepción-Vallemí con la ruta 5 Bernardino Caballero.
El costo de la obra es de 29.000 millones de guaraníes financiado por el Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (Focem).
UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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