Tomateros de Loreto organizan una feria ante crisis económica
Ante la falta de mercado para la venta del tomate, en Loreto, Departamento de Concepción, técnicos de la Dirección de Extensión Agraria (DEA) propiciaron una pequeña feria que fue exitosa. Sin embargo, hubo productores que manifestaron que la feria no es solución para los grandes productores.

Los organizadores experimentaron la feria con algunos productores de tomate de Jhugua Guazu y resultó exitosa, ya que en unas horas comercializaron unos 1.000 kg del producto a un precio de G. 3.000 por kilo. “Esto si continúa nos va a beneficiar, porque en la chacra vendemos apenas a G. 1.000 el kg, ojalá continúe, destacó Leónidos Medina, productor.
“Creemos que se debe repetir, esperamos que los productores se animen para venir a la ciudad y ofrecer sus productos”, señaló Juan Manuel Rodríguez, jefe técnico de la DEA de Loreto, quién destacó el apoyo de la Municipalidad y la gerencia de su ente.
Por su parte, Antero Martínez, productor de Jhugua Rivas San Vicente, señaló que la intención es buenísima, pero que de nada sirve a los productores mayores comercializar 50 a 100 kg en una feria, siendo que en finca tienen a punto 1.000 a 2.000 kg. “Creo que es buena la intención, pero quienes tenemos en finca 1.000 a 2.000 kg necesitamos mercado no una feria en que se vende poco”.
El distrito de Loreto se caracteriza por contar con muchos productores hortícolas, que, pero actualmente tienen poco mercado por una cuestión de oferta y demanda y también el ingreso de productos de contrabando.
Según testimonios de ellos, muchos productos se echarán a perder este año, porque muchos optan no vender a precios muy ínfimos de 700 a 1.000 g por kg.
UH
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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