Concepción: Histórica escuela se encuentra en mal estado
La infraestructura de la Escuela Nº 1786 Virginia Osorio Estigarribia de la localidad de Potrerito del distrito de Concepción, capital del departamento del mismo nombre se encuentra en deplorable estado. Necesita construcción y reparación.

La institución tiene un pabellón construido en el año 1976 y actualmente ya se encuentra en estado deplorable con peligro de derrumbe, lo que representa un gran peligro para la comunidad educativa. Los padres ya aislaron con cinta el lugar a fin de evitar que los niños ingresen al sitio.
“Este edificio ya es muy antiguo, ya implica peligro para nuestros hijos, por ello, esperamos que este año nos escuchen las autoridades”, dijo Optaciano Colman, padre de familia de la institución.
Colman mencionó que los padres ya querían demoler el edificio, pero que las autoridades del Ministerio de Educación les prohibieron tal tarea.
MÁS PROBLEMAS. La escuela también tiene otros dos pabellones, que aunque son más nuevos presentan otras falencias, uno de ellos con problemas de goteras en época de lluvia.
“El pabellón necesita reparación de techo, en época de lluvia no se puede desarrollar clases en las aulas”, lamentó Colman.
Los padres de familia son humildes y no tienen la posibilidad de solventar la reparación, por eso no lo hacen ya. Tampoco la Municipalidad y la Gobernación han invertido los recursos de Fonacide para estas necesidades actuales.
La institución queda distante a 12 kilómetros de Concepción. Actualmente tiene 75 alumnos del preescolar al 6º grado.
UH
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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