Intendente de Concepción dice que “posiblemente” deberían estar ya en la fase tres para darle tranquilidad al comercio
El intendente de Concepción, Alejandro Urbieta manifestó que a inicios de la cuarentena sostuvieron la situación con ollas, añadió además que con las ayudas sociales se recuperó un poco más la situación.

Mencionó que ahora la ciudad ya está en un ambiente de trabajo. “Yo creo que el Gobierno Central debe hacer un análisis mejor de Concepción y tendríamos que estar ya posiblemente en la fase tres para darle mejor y tranquilidad al comercio t al sector gastronómico que está pasando muy mal”, dijo. Por otra parte, señaló que los infectados con el virus están un albergue.
Mencionó que todos los pacientes que dieron positivo al coronavirus están prácticamente en torno una familia (del hombre de 70 años que falleció por coronavirus), que está bien determinada en un barrio. A raíz de esta situación habilitaron hace aproximadamente 15 días el polideportivo de Concepción donde guardan cuarentena los contagiados que son aproximadamente 21, señaló.
Recordó que a inicios de la cuarentena sanitaria, implementada por el Gobierno para mitigar el coronavirus, sostuvieron la situación con ollas populares. Con las ayudas sociales se recuperó un poco más la situación. Mencionó que ahora la ciudad ya está en un ambiente de trabajo. Por lo tanto consideró que el gobierno debería analizar mejor la situación para pasar de fase para dar una ayuda a la economía.
Ñanduti
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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