Doña Irma extraña mucho a su marido y pide que lo liberen
La señora Irma (95), madre del secuestrado Óscar Denis, desconoce la situación que está afrontando la familia. La mujer constantemente pregunta por el hombre, especialmente los domingos, cuando acostumbraba a visitarla junto con sus demás hijos.
Beatriz Denis, hija del secuestrado Óscar Denis, de vuelta imploró este viernes a los epepistas que liberen a su padre o que habiliten un canal de comunicación. Resaltó que la familia ya cumplió con el pedido y además que desea saber cómo está la salud del hombre.
“Demasiado lo extrañamos, quién no va a extrañar a su papá o mamá. Nadie tiene el derecho a hacer esto, a privar la libertad a una persona que no hizo mal a nadie y que solo trabaja. No es justo, no tienen derecho a tener la vida de una persona de esta manera”, dijo entre lágrimas.
Por otra parte, comentó a la radio Universo 970 AM que la madre de Óscar Denis, Ña Irma (95), aún desconoce lo que está pasando y que en estos días un tío verá la forma de informarle sin que sea un golpe muy duro, ya que su abuela acostumbra a ver la tele y en alguna oportunidad podría ver la imagen de su hijo en la pantalla y preguntará sobre eso.
“Ella no está enterada, cómo decirle a una señora de 95 años que a su hijo se le secuestro, es imposible. Mi tío, el hermano de papá, es quien está con ella todo el tiempo. Le decimos que está en otra cosa y que él es así nomás luego, pero es más difícil los domingos porque papá siempre iba a estar con ella y mis demás tíos. Es muy difícil esto, mi mamá también pregunta si sabemos algo de papá”, dijo.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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