En el norte el descenso del río causa daño social y económico
Concepción.- Embarcaciones dejan de operar lo que impide que muchas comunidades reciban mercaderías. Los barcos que llevan clínker, cemento y cal hidratada también se encuentran varados en Vallemí.
El bajo nivel del río Paraguay limita navegabilidad hasta el extremo norte de Concepción y Alto Paraguay. Los pasos difíciles impiden viajes de los empujes y embarcaciones de mediano y alto calado, creando pérdidas económicas a empresas e incluso a los revendedores.
Actualmente, la Prefectura Naval permite la navegación de embarcaciones desde Asunción a Bahía Negra de hasta 7 pies de calado, más que eso, se vuelve imposible por los pasos difíciles que se tiene al norte de Concepción.
“Hay varios pasos difíciles pasando Concepción hasta Vallemí y las embarcaciones de mayor calado a 7 pies no pueden pasar”, explicó el capitán José Aguiar, comandante de la Prefectura Naval de Concepción.
Comentó que muchos empujes de alto calado, que se encargan de acarrear clínker, cemento y cal hidratada, se encuentran varados en Vallemí en espera del ascenso del nivel de río, que solo se daría con abundantes lluvias.
Estas embarcaciones varadas dejan de operar con sus tripulantes, tampoco cargan combustible y tienen producción cero, lo que tiene un efecto sobre la economía.
Mientras tanto, una de las cuatro embarcaciones de pasajeros y cargas ya dejó de operar por las dificultades en los pasos. Se trata de la lancha Aquidabán, considerada como el supermercado flotante, que en la actualidad atraca frente al Puerto de Concepción. En ella operan varios revendedores que llevan semanalmente mercaderías al norte. Momentáneamente quedan sin trabajo y desabastecen a estancias y poblados ribereños.
Sin embargo, tres pequeñas lanchas siguen operando hasta Puerto Pinasco y Fuerte Olimpo. Son Mila, Dalma y Emilia Anahí. La segunda está gestionando permiso para llegar a Bahía Negra, ya que es una embarcación más liviana.
El comandante de la Prefectura Naval de Concepción indicó que las navegaciones se redujeron mucho en la espera de grandes lluvias hacia el extremo norte.
Explicó que solo permiten la navegación de embarcaciones de hasta siete pies de calado, lo cual implica que los grandes empujes ya no están contemplados dentro de este límite. Mencionó que de acuerdo con las predicciones esta situación seguiría hasta fines de enero.
Bahía Negra es la población más afectada, ya que la lancha Aquidabán era la única embarcación que llegaba al lugar con mercadería. Ahora con la lluvia caída está con camino deteriorado y literalmente está aislada. Los pobladores del lejano lugar están tratando de habilitar su camino terrestre para tener contacto con Fuerte Olimpo. Esta situación se da con cada descenso del río y el daño es grande para la economía de la zona.
Fuente: UH
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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