Vallemí: Indígenas caminan kilómetros en busca de alimentos
Nativos de la etnia Maskoy deben caminar unos 30 kilómetros en medio del agua en la búsqueda de alimentos. La comunidad está aislada debido a las inundaciones que afectan al Departamento de Concepción.
Ante la ausencia del Estado y la indiferencia del Instituto Paraguayo del Indígena (Indi), un grupo de jóvenes que integran esta comunidad decidieron desafiar las inundaciones y caminar unos 30 kilómetros, para llegar hasta el río Paraguay y, de allí, trasladarse hasta Vallemí, Concepción.
Los nativos llevaron sus tarjetas de débito para cobrar los subsidios de la tercera edad y así comprar alimentos que necesita la comunidad.
Uno de los indígenas afectados es un docente, quien contó que desde hace ocho días el camino está bajo agua, por lo que debieron caminar varios kilómetros para llegar hasta el Riacho Mosquito. El nativo dijo que muchas familias están sin alimentos y no cuentan con apoyo del Estado.
En total son unas 450 las familias nativas que están aisladas por las inundaciones que afectan a Concepción, Amambay y Alto Paraguay.
El pasado 2 de marzo, la Cámara de Senadores aprobó con modificaciones un proyecto de declaración “Que insta al Poder Ejecutivo a declarar emergencia nacional por las inundaciones que afectan a los departamentos de Alto Paraguay, Concepción y Amambay”.
Con la propuesta, se busca que los damnificados a causa del temporal y las inundaciones en los mencionados departamentos sean asistidos de forma inmediata y que el Poder Ejecutivo tenga más herramientas para intervenir.
Fuente: UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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