Dos obras estratégicas impulsarán el desarrollo agroindustrial en el norte
El Corredor Agroindustrial y la nueva ruta que mejorará la conexión con el departamento de Concepción, son dos obras en ejecución que marcan la presencia del Estado en San Pedro, donde hoy se llevó a cabo el lanzamiento de la siembra de soja 2023.
El acto desarrollado en la Colonia Barbero, contó con la presencia del jefe de Estado, Santiago Peña, la ministra de Obras Públicas y Comunicaciones, Ing. Claudia Centurión, y otros miembros del gabinete, acompañando de esta forma el inicio de este nuevo periodo para los productores.
Hay que destacar que la soja es el principal rubro de renta para pequeños productores del segundo departamento y es actualmente donde más crece el cultivo en parcelas de menos de 20 hectáreas. Desde hace años, las fincas dedicadas a la cadena de la soja a nivel país -soja, maíz, trigo- han ganado nuevos territorios, por lo que los caminos de todo tiempo son fundamentales a la hora de sacar la producción.
Es ahí en donde toma protagonismo la tarea del MOPC, que lleva adelante estas obras viales apostando al desarrollo agroindustrial y a una mejora en la calidad de vida de miles de personas.
El Corredor Agroindustrial de San Pedro fue adjudicado en tres lotes y contempla la pavimentación asfáltica del tramo Villa del Rosario — Volendam — San Pablo (ruta PY11), en una extensión total de 99,06 km.
Por su parte, el Corredor Norte PY22 abarca 150 km de carreteras, y se divide también en tres lotes que atraviesan los distritos de San Pedro del Ycuamandiyú, Nueva Germania, Concepción, Horqueta y Belén; favoreciendo a su paso a todos los pobladores en su área de influencia directa e indirecta.
Una vez culminada, la nueva ruta se conectará con el Corredor Agroindustrial de San Pedro, facilitando así el tránsito de productos y servicios en toda la parte norte de la Región Oriental del Paraguay.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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