En la localidad de Pio X, a 22 kilómetros de Concepción, una productora rural enfrenta dificultades significativas en su cultivo de frutilla debido a la falta de tecnología adecuada.
Nilda Gavilán, quien cultivó frutillas durante los últimos siete años, reporta una dramática reducción en las cosechas, pasando de 6.000 plantines en años anteriores a solo 600 actualmente. Atribuye esta disminución a la prolongada sequía en Concepción.
Gavilán, propietaria de una finca sin sistema de goteo ni media sombra, destaca la necesidad urgente de implementar tecnología de riego para mejorar la producción.
“Se puede lograr una mejor producción, pero necesitamos inversiones en tecnología, especialmente en sistemas de regadío, lo cual representa un costo elevado para nuestra familia”, explicó.
A diferencia de zonas como Areguá en el Departamento Central, donde la frutilla es un rubro establecido con un mercado asegurado en todo el país, en Concepción muchos horticultores como Nilda trabajan de manera artesanal, sin el apoyo necesario de las autoridades para mejorar sus técnicas de cultivo y aumentar su rendimiento.
Esta situación pone en relieve los desafíos que enfrentan los productores locales en la búsqueda de tecnología accesible y el apoyo gubernamental necesario para fortalecer la agricultura en la región.
Fuente: UH
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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