CONCEPCIÓN
Con una capacidad de almacenamiento de 20.000 toneladas de granos opera en esta ciudad el puerto privado que pertenece a la empresa Zanja Pytã SA. La inversión alcanzó unos 2.000 millones de guaraníes y aún seguirán las obras, porque el próximo objetivo es la construcción de un muelle para contenedores.
Ángel Fernández, administrador de la empresa, señaló que actualmente ya está recibiendo unas 14.000 toneladas de soja que se exporta a puertos internacionales.
Indicó que cuentan con clientes seguros satisfechos por los servicios que presta la nueva infraestructura.Comentó que tiene capacidad de almacenamiento de 20.000 toneladas y desembarque de 500 toneladas por hora. La meta es brindar los mejores servicios durante las 24 horas a todos los agroexportadores del país.
Dijo que los empresarios de la frontera con el Brasil ya están utilizando la infraestructura y que se ampliará con la construcción de un muelle para contenedores, a través del cual se recibirán otras mercaderías, como carne, cueros, etcétera.
Un grupo de empresarios brasileños visitó el lugar y se admiró por la gran inversión realizada.
Los visitantes prometieron que serán los clientes del nuevo puerto norteño.Unos 50 concepcioneros ya están trabajando en la empresa como paleros, constructores, electricistas, servicios, etc.
Y en la medida que vaya creciendo se sumarán más trabajadores. La empresa se suma a la tarea de exportación junto a Gical SA, que utiliza el Puerto Granelero de Concepción.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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