Concepción.-
Madereros que se comprometieron a asistir a la comunidad indígena pai tavytera de yeguahaty, a cambio de una explotación forestal racional, manifestaron que no pueden cumplir con los nativos debido a que los administradores de la estancia Agüerito no permiten el paso por el establecimiento para llegar a la reserva indígena.
La resistencia de los administradores del establecimiento afectó inclusive en una oportunidad a un juez quien tuvo que romper candados para ingresar y llegar hasta la comunidad indígena. Sobre la resistencia hay denuncias en la Fiscalía, que a su vez no actúa. Los madereros contratistas responsabilizan de la situación a los administradores del establecimiento ganadero Sergio Gaudioso y otro conocido como Cristofer, ambos brasileños.
La comunidad indígena es colindante con la estancia Agüerito de la Mate Larangeira Méndez del Paraguay SA y el único acceso es por el establecimiento ganadero, un camino de unos 16 kilómetros. Ante esta situación se ha solicitado y logrado una medida cautelar de urgencia sobre servidumbre, que tampoco respetan los brasileños.
Son 46 familias los integrante de la comunidad asentada en un predio de 2.032 hectáreas, cedida por la misma Mate Larangeira, ubicada a unos 120 kilómetros de Concepción, en la zona de la colonia Jorge Sebastián Miranda. En diciembre del año pasado Arnildo Rojas firmó un contrato con los líderes nativos y el INDI para sacar madera lampiña y en contrapartida asistir a los indígenas.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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