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3 mar 2009

Niños trabajan y no inician las clases

Concepción.-
A casi una semana del comienzo oficial de las clases, los niños de zonas rurales no asisten aún a las escuelas. Muchos de estos niños y niñas trabajan en los algodonales para juntar dinero y comprar útiles.

Muchos padres pobres del interior no envían a sus hijos a las escuelas porque no cuentan con útiles escolares. Incluso, algunos niños trabajan para adquirir los insumos necesarios. Los padres y docentes reclaman la asistencia del Ministerio de Educación (MEC), ayuda que hasta ahora es esquiva en el campo.
Los hermanitos Ronal Ismael (10) y Leydi Elizabeth (11), del Km 23, ruta V Bernardino Caballero, distrito de Concepción, forman parte del contingente de niños que deben trabajar para acudir a las aulas. Por esta razón, recolectan algodón para comprar sus útiles.
En la mañana de ayer, fecha en que los docentes rurales esperaban mayor presencia de alumnos en las escuelas, estos dos niños, junto a su madre, se dedicaban a recolectar algodón para un vecino de la zona, a fin de ganarse una platita y adquirir los útiles escolares.

El problema es que, por cada kilo recolectado, solo perciben 300 guaraníes, y su producción diaria individual no sobrepasa los 10 kg.
Es decir, necesitan juntos toda una semana para ganarse 30 mil guaraníes, monto por el que solo podrán adquirir unos cuadernos y lápices. Faltará para la camisa, los pantalones, polleras y mochilas, que la madre, doña Virina de Morales, no puede comprar.
Pese a la situación, los niños manifiestan optimismo. Dicen que decidieron ayudar a su madre en la tarea de recolección, porque quieren ir a su escuela "Juana María de Lara", ubicada en el km 23, cerca de su casa.
"Estoy juntando algodón para comprar útiles e ir a la escuela", afirma el varoncito, que con un quepis trata de cubrirse del intenso sol que reina en el algodonal. Su hermana señala que debe cursar el 6º grado y que no desea dejar sus estudios.
Doña Virina de Morales tiene siete hijos, todos en edad escolar. Asegura que debido al bajo precio del sésamo y el algodón, no cuenta con recursos económicos para enviarlos a la escuela. "Nos dedicamos a recolectar algodón, a ver si podemos enviarles a los niños a la escuela, yo ni siquiera les inscribí", indica.
Estos niños concepcioneros solo representan a muchos de sus edades que a esta altura del tiempo están en la chacra, mientras las aulas siguen vacías. Un recorrido por los distritos de Horqueta y Concepción devela que la mayoría de las escuelas continúan vacías.

PREOCUPACIÓN.

En la zona de Arroyito, los docentes manifiestan que ni siquiera los padres se acercan para la inscripción y que sus actividades solo se reducen a limpiar las aulas y esperar a los alumnos. Aducen que la situación es más complicada aún en los núcleos afectados por el dengue, donde las actividades también son nulas.
Eladio Benítez, dirigente de la Unión Nacional de Educadores - Sindicato Nacional (UNE-SN), indica que se dan dos situaciones. La primera es que las clases empezaron el 25, es decir, antes de fin de mes, razón por la cual muchos padres aún no contaban con dinero para comprar uniformes e insumos básicos a sus hijos. "Los padres tienen sensibilidad y no quieren enviar a sus hijos de cualquier forma".
Indicó que en los asentamientos y en zonas rurales de San Pedro, Caazapá, Guairá y Caaguazú, la época de siembra hace que toda la familia se dedique al trabajo. Para el gremio, la solución es empezar las actividades escola-res, en los primeros días de marzo.
La Organización de Trabajadores de la Educación (OTEP) tiene similar relevamiento. Asegura que la asistencia no llega al 30% en Itapúa, Caaguazú y San Pedro.

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