Kurusu de Hierro, Concepción.- Santiago Jiménez se resiste a dejar su casa donde reside hace siete años con su esposa Dionisia Román y seis hijos.
Con un terrible temor quedó la familia del campesino Santiago Jiménez en cuya propiedad se registró el último enfrentamiento entre los efectivos de la Policía Nacional con los integrantes del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Las tierras están ubicadas en el barrio Santo Domingo de Kurusu de Hierro, Concepción, y que dejó como saldo dos suboficiales muertos.
Santiago, de 42 años de edad, casado con Dionisia Román, dijo que tras el enfrentamiento en donde fueron acribillados los dos efectivos de la FOPE teme entrar en su chacra, de donde extrae diariamente mandioca para su familia y sus ocho cerdos que mantiene en el fondo de su humilde casa de tabla con techo de paja.
Rodeado de sus seis hijos pequeños y tomando su tereré de media mañana, el hombre comentó que el pasado jueves, día del cruce entre los policías y el grupo criminal, escucharon desde el interior de su casa una intensa balacera en el fondo de su propiedad, específicamente en la cabecera de las cuatro hectáreas que posee como reserva forestal.
Posteriormente, indicó que al término de la balacera salió a verificar lo ocurrido y ya se encontró con el triste panorama de que algunos efectivos de la Policía cargaban a su compañero que resultó herido y el otro muerto en el monte.
Santiago señaló que ahora lo único que quiere “es una garantía por parte de la Policía Nacional” a fin de que pueda ingresar nuevamente a su chacra sin temor a encontrarse con los miembros del EPP.
“Ahora estoy a punto de largarles a mis cerdos que ya están medio flacos porque no puedo entrar más a mi chacra para poder alimentarios”, se quejó Jiménez en un cerrado guaraní.
Dijo que pidió la colaboración de los efectivos de la Policía para que les resguarde por lo menos en estos días teniendo en cuenta que allí se anidaban los delincuentes, pero –según dijo– los propios integrantes de la Fuerza Pública le sugirieron abandonar su casa hasta que las cosas se tranquilicen en la zona.
Santiago, al igual que varios de sus vecinos que viven en el poblado de Kurusu de Hierro en precarias condiciones, señaló que no tiene otro lugar en donde ir, a raíz de que ya fijó su residencia en el sitio hace siete años cuando compró la propiedad de una tercera persona por un valor de cinco millones.
Desde entonces, subrayó, se dedica al cultivo anual del sésamo y fuera de la cosecha de este producto siembra mandioca y otros rubros para su subsistencia.
Al ser consultado si alguna vez fue molestado o le solicitaron su colaboración los miembros del EPP, Santiago dijo que “gracias a Dios ellos no me piden nada, al menos a mí no me piden ayuda”.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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