Concepción.- (UH) Las evidencias que fueron recolectadas en el campamento de Jhuguá Ñandú, Concepción, que abandonaron unos 10 integrantes del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), revelan el alto nivel adquisitivo que aún tiene el grupo, según comentó ayer el fiscal Francisco Ayala.
"La cantidad de víveres, enseres e indumentarias evidencian el gran poder de adquisición que siguen teniendo", expresó el representante del Ministerio Público, luego de recibir todas las pruebas en su oficina de la Fiscalía Antisecuestro en Asunción.
Los agentes que fueron al Norte del país trajeron de vuelta carpas, vestimentas, armas de fuego, municiones y explosivos que pertenecieron al grupo armado. En total son dos pistolas calibre 9 milímetros, un revólver 38, seis dispositivos explosivos, municiones de varios calibres y vestimentas, enseres y carpas.
Los explosivos ya fueron remitidos a la Fuerzas Operativas de la Policía Especializada (FOPE), para una inspección de los materiales que contienen.
Entre las evidencias también se encuentran los 1.100 dólares que fueron hallados en poder de Nimio Cardozo, que pertenecen al rescate pagado por el ganadero Fidel Zavala. Además, el abatido por la Policía tenía guaraníes y pesos argentinos.
El fiscal Ayala señaló que, según datos de inteligencia de la Policía Antisecuestro, el grupo armado estaba preparando algún ataque.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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