Concepción.- (UH) La presente campaña del sésamo arranca con dificultades en el norte del país, ya que el clima adverso no colaboró para la germinación de las semillas. Los labriegos redoblan esfuerzo para levantar el cultivo.
La seguidilla de viento fresco y lluvia que alcanzó a esta zona del país dificultó la gestación de las semillas y anuló el desarrollo de las pocas plantitas formadas. Ante esta situación, los labriegos se vieron obligados a volver a arar sus parcelas para el recultivo, tratando de levantar el rubro. "Doble trabajo hacemos, ya hemos cultivado todo, pero ahora volvemos a arar para volver a sembrar", dijo Javier Ávalos, uno de los productores del km 13, Concepción. Indicó que muchos de los labriegos no cuentan con la infraestructura para el araje (bueyes y arado) por lo que deben abonar 200.000 G/ha para obtener el trabajo. "Nosotros contamos con arados y bueyes, por eso no pagamos, pero hay muchos que no tienen", agregó.
De acuerdo a la información obtenida, esta situación se da en todo el departamento de Concepción, pero aún no es agravante, ya que la época todavía posibilita seguir cultivando. Incluso, se acostumbra sembrar en noviembre. Según los técnicos, la temporada de calor es el mejor clima para esta planta, por su resistencia a la sequía, pero sensible ante el frío y lluvias. El sésamo es actualmente el rubro de renta más importante en la agricultura norteña. En temporadas pasadas se cubrieron más de 20 mil hectáreas.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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