Kurusu Isabel, Concepción (ABC). La madre del suboficial Víctor Manuel Martínez Ferreira, herido al estallar una granada “cazabobo” del EPP en la camioneta de Fidel Zavala, tuvo que vender hasta sus vacas para seguir costeando el tratamiento de fisioterapia del agente, quien fue abandonado por el Ministerio del Interior, según denunciaron sus familiares.
El suboficial 2º Víctor Manuel Martínez Ferreira (25), ex agente de la subcomisaría 27ª de Hugua Ñandu, se encuentra postrado desde el 16 de octubre del año pasado, cuando resultó gravemente herido al estallar una bomba preparada por el EPP en la camioneta abandonada de Fidel Zavala, horas después del secuestro en Paso Barreto.
Cuando Martínez iba a abrir la puerta de la camioneta, se produjo la explosión, que literalmente le destapó la cabeza.
Hoy, su madre Romilda Ferreira de Martínez (66) denuncia que tanto la Policía Nacional como el Ministerio del Interior abandonaron a su hijo en su lucha por sobrevivir, ya que ni siquiera pagan hace cuatro meses la cuota del centro de rehabilitación donde se encuentra internado el agente.
“Mi hijo debería recibir siete sesiones de fisioterapia por día, pero solo recibe dos sesiones porque se retrasaron en la cuota del hospital”, indicó dolida la madre del policía.
La mujer imploró que el ministro Rafael Filizzola y el comandante de la Policía, José Visitación Giménez, se pongan al día con el pago para que Víctor Manuel vuelva a recibir asistencia.
“Nosotros tuvimos que vender hasta nuestras vacas y todas nuestras pertenencias para pagar el tratamiento y la alimentación de Víctor en Asunción, pero ya no tenemos nada y estamos desesperados”, reveló.
Los hermanos del agente herido se turnan para atenderlo en la capital y los gastos son muchos, sostuvo Romilda Ferreira de Martínez, quien señaló que la diputada Desirée Masi, esposa del ministro Filizzola, se había comprometido a llevarles víveres, pero no cumplió.
Es un héroe
Romilda Ferreira de Martínez lamentó que su hijo haya sido abandonado, porque es un héroe que fue herido en acto de servicio.
La familia del suboficial Víctor Martínez Ferreira vive en la localidad de Kurusu Isabel, distante 10 kilómetros al este de la capital del primer departamento.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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