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17 oct 2010

Una ruta que cambiara la vida en el norte

CONCEPCIÓN (UH) La concreción del pavimento de la ruta Concepción–Vallemí de 190 kilómetros, gerenciada por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), posibilitará el desarrollo comercial, ganadero, turístico y económico de la región, especialmente el extremo norte del departamento de Concepción.

La obra costará 100 millones de dólares y gestiones del ministro Efraín Alegre, titular del MOPC, permitieron destinar dinero previsto para Paraguay de los Fondos de Convergencia Estructural del Mercosur (Focem).
Alegre destacó la importancia de esta vía terrestre y por ello el ministerio priorizó esta ruta sobre otras opciones de uso del dinero que recibe en el 2010 el Paraguay del Focem y anunció el llamado a licitación.
A criterio de Emilio Pavón, gobernador departamental, esta es una obra largamente esperada que colaborará con el desarrollo de la región. "Vamos a tener fuentes de trabajo para muchos y posibilitará el desarrollo de importantes comunidades", explicó.
El beneficio directo alcanzará al distrito de San Lázaro, cuya ciudad más importante es Vallemí, que hasta el momento se encuentra aislada por el mal estado del camino. El distrito cuenta con varias atracciones turísticas, tales como las famosas cavernas y las playas del río Apa, que son bellezas naturales no conocidas.
También el comercial aumentará pues Vallemí es un buen mercado por la gran cantidad de funcionarios público que tiene. Hoy, por la ubicación y por el mal estado del camino los precios de todos los productos aumentan.

OTRAS COMUNIDADES.

Varias comunidades rurales del distrito de Concepción, tales como Paso Horqueta, ubicada a orillas del río Aquidabán, Colonia San Alfredo y los nuevos asentamientos campesinos ubicados en el kilómetro 150, tendrán nuevas posibilidades de desarrollo. Con la vía asfaltada, estas poblaciones tendrán la ocasión de desarrollar sus actividades, como agricultura, pequeña ganadería, explotación forestal y turística.
Paso Horqueta será la más beneficiada, ya que cuenta con una envidiable playa sobre el río Aquidabán, que solo precisa de unas inversiones básicas y un buen camino. Incluso, ya hay inversionistas interesados en levantar un hotel en la zona.

GANADEROS.

La nueva ruta también beneficiará a muchos ganaderos que tienen su establecimiento al otro lado del río Aquidabán.
El acceso de todo tiempo posibilitará la explotación del turismo de estancia, actividad que algunos ya iniciaron, pero sin mayores éxitos por el problema del camino.

Esperanza de vecinos
La pavimentación de la ruta Concepción–Vallemí parecía un sueño. Hoy es prácticamente una realidad que traerá beneficios a varias comunidades. Los establecimientos ganaderos también ganarán.

Cifras

190 kilómetros tiene la ruta que une Vallemí con la ciudad de Concepción y que ahora será pavimentada.
Cien millones de dólares es el costo que tendrá la obra vial, que cambiará la cara y la vida del Norte del territorio nacional.
Tres son las comunidades que en forma directa se beneficiarán con la nueva pavimentación. También se deben sumar los asentamientos de reciente conformación.

LORETO

La ciudad de Loreto también aguarda con expectativa la obra, porque sus autoridades consideran que con la infraestructura habrá un repunte comercial y económico y podría incentivar la presencia de inversionistas, ya que el distrito carece de industrias.
"Es el sueño de todos los loreteños; con esta ruta vamos a progresar en todas las áreas, porque el trazado pasará a pocos metros de la ciudad", indicó, Rodolfo Insaurralde, intendente de la vecina ciudad del departamento concepcionero.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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