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22 dic 2010

En Belén se vivió el solsticio

Belen, Concepción.- (UH) El solsticio de verano se vivió plenamente ante el monolito del Trópico de Capricornio, ubicado en la ciudad de Belén, departamento de Concepción.

Los solsticios son momentos del año en los que el Sol alcanza una máxima declinación con respecto al ecuador terrestre. El nombre proviene del latín solstitium (sol quieto).
Por intermedio de la radio comunitaria de Belén Mbaya FM, varios pobladores de la zona se concentraron ayer al mediodía en el monumento erigido en la misma línea imaginaria del Trópico.
Cuando llegaron las 12:47, los presentes disfrutaron del punto máximo del solsticio, pese a que por momentos, las nubes amenazaron la experiencia.
Incluso llegó un grupo de visitantes de Asunción y Argentina, movidos por la curiosidad de experimentar el momento exacto en que el Sol estaba en el medio del cielo.

EXPERIENCIA.

Haydée Guevara, una joven que llegó de Asunción, comentó que disfrutaron de la experiencia, y que "es diferente estar en el lugar cuando ocurre el fenómeno así". Otra joven, Claudia Guevara, dijo que "aparte de vivir la experiencia, el solsticio da una tremenda energía a las personas".
Aníbal Román, concejal municipal de Belén, indicó que la intención es levantar en el lugar un mirador. "Debemos dar comodidad a los visitantes, ya que este monolito es muy visitado", apuntó.
Belén queda distante a 20 km de la ciudad de Concepción.

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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