CONCEPCION (ABC). El Ministerio Público presentó ayer acusación por secuestro y asociación criminal contra Hugo Diosnel Gill y Graciela Samaniego.
Es por el secuestro del ganadero Fidel Santiago Zavala, ocurrido el 15 de octubre de 2009.
En poder de los detenidos se habían encontrado dólares americanos que formaban parte del pago del rescate del hacendado, entre otras evidencias halladas en otros procedimientos y que supuestamente los ligan al EPP.
La fiscalía sostiene que los imputados están involucrados con los integrantes del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y que incluso al momento en que fueron detenidos en el lugar conocido como Callejón 40, distrito de Horqueta, el 20 de marzo de 2010, los mismos se trasladaban al campamento del grupo armado para proveerles de elementos de logística.
La presentación del acto conclusivo se realizó en la mañana de ayer en el juzgado penal de garantías del segundo turno, que atiende Fabio Cabañas.
Al momento de la detención Gill y Samaniego tenían 700 dólares, de los cuales 300 serían los correspondientes a los 550.000 dólares que la familia pagó por la liberación de Fidel Zavala, asimismo elementos de logística que iban a ser entregados supuestamente a los miembros del EPP.
Otras evidencias que forman parte del acto conclusivo son fotografías que se encontraban en poder de Gabriel Zárate Cardozo, abatido el 3 de setiembre de 2010 en Sidepar, las imágenes que estaban almacenadas en un dispositivo de memoria digital corresponden a una menor, quien estaba en compañía de Samaniego.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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