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30 sept 2011

Policías de Concepción siguen comprando sus proyectiles


Concepción.- (UH) Pese a ser una zona de influencia del grupo terrorista EPP y aún con el reciente caso en el que murieron dos suboficiales, el Gobierno no presta el apoyo necesario a los agentes en el Norte.

 

La mayoría de los agentes policiales destinados a los puestos policiales del departamento de Concepción, una zona de influencia del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), deben comprar las balas para sus armas de fuego, que también son de su propiedad. Además de esta situación, se suma la falta de víveres adecuados para la manutención en medio de lugares inhóspitos. 
Uno de los casos comprende a Jhuguá Poí, distrito de Loreto, que es una de las localidades que está afectada por el área en donde el EPP tiene su campo de acción, y que se encuentra en total abandono por parte del Gobierno y la Comandancia.
Solo recargar un arma cuesta G. 36 mil, en este caso un revólver calibre 38. Es que cada bala para esa arma cuesta seis mil guaraníes, y los policías corren con todos los gastos.
Ubicada a unos 40 kilómetros de la ciudad de Concepción, la compañía solo tiene dos suboficiales encargados de la vigilancia y la seguridad, abandonados a su suerte.
En la Subcomisaría 17.ª de Jhuguá Poí, los que prestan servicio son un suboficial inspector y un suboficial ayudante. 
Si realizan un disparo en vano ya es pérdida, y es un gasto que no va a permitir cubrir otras necesidades.

SIN NADA.

Pero no solo no reciben balas para sus armas, que son propias, sino que ni siquiera tienen víveres suficientes para el alimento diario de los dos suboficiales que velan por la seguridad de los pobladores de Jhuguá Poí.
De comunicaciones, ni hablar, pues no cuentan con una radio base de frecuencia policial y, si ocurre algún imprevisto, todos los gastos de comunicación corren a cuenta de ellos.
Es decir, estar en esa delegación abandonados a su suerte representa mayor gasto, pues ningún aspecto básico para el trabajo de un uniformado se les proporciona.
Vehículos para los agentes no hay, ni siquiera una motopatrulla. 
Los policías tienen motos particulares, a las que ellos de su salario cargan combustible para trabajar.
La misma comunidad es la que pide mayor asistencia para ellos, la que también colabora con los policías, porque muchas veces los gastos del salario se centran más en la subcomisaría que en la casa.

SITUACIÓN DIFÍCIL.

El hecho de que varios policías hayan muerto en manos del EPP en Concepción, que la zona sea área de influencia de la banda terrorista y que se haya prometido proveer de balas y armas de fuego a los agentes policiales de las diferentes reparticiones del país no ha cambiado la situación de aquellos puestos policiales olvidados.
Los familiares de los suboficiales caídos en la subcomisaría de Capitán Giménez, otro local que tampoco reúne las condiciones básicas, han criticado la falta de apoyo del Gobierno a los policías que prestan servicio en la zona de influencia del EPP. 
Precisamente porque no tienen las armas adecuadas, pocas balas, falta de recursos suficientes, poca gente en aquellos lugares y pobre infraestructura para repeler a los terroristas.
Vicente Casco y Salvador Fernández son los suboficiales que murieron combatiendo en Capitán Giménez, ante el grupo armado EPP.

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