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1 oct 2011

Restituirán las tierras ancestrales a una comunidad indígena

Según ha manifestado un representante letrado de la comunidad indígena a Amnistía Internacional, el acuerdo firmado por las autoridades paraguayas, empresas locales y los dirigentes de la comunidad indígena Sawhoyamaxa representa una oportunidad clave para que la comunidad regrese al fin a sus tierras ancestrales.

En virtud del acuerdo firmado este mes, antes de concluir el año un organismo gubernamental comprará un solar de 14.404 hectáreas a dos empresas establecidas en Puerto Colón, cerca de Concepción, en el departamento central de Presidente Hayes.
“Este acuerdo prepara el terreno para la restitución de las tierras ancestrales de la comunidad” afirmó Ireneo Téllez, abogado de Tierraviva, ONG paraguaya que representa a los Sawhoyamaxa y otras comunidades indígenas.
“Gracias a la presión ejercida sobre las autoridades por Tierraviva y agentes internacionales, entre otros, se ha alcanzado este acuerdo positivo para todas las partes.”
Durante dos decenios, unas 90 familias Sawhoyamaxa han librado una batalla legal para poder regresar a un sector de sus tierras ancestrales mientras vivían en precarias condiciones junto a una carretera cercana.
Años atrás se presentaron terratenientes en el lugar para apropiarse de las tierras ancestrales de los Sawhoyamaxa en la región del Chaco, junto al río Paraguay. Las familias indígenas se desperdigaron por los ranchos de ganado particulares de las inmediaciones, donde muchos de sus miembros sufrieron malos tratos y explotación.
En 1991, la comunidad inició el proceso legal de reclamación de una parte de sus tierras ancestrales.
Tras presentar formalmente su reclamación, las condiciones de vida empeoraron para muchos de los miembros de la comunidad que trabajaban en los ranchos y se vieron obligados a establecer asentamientos improvisados junto a una carretera cercana.
Miembros de la comunidad Sawhoyamaxa contaron a Amnistía Internacional que vivir en unas condiciones tan precarias ponía en peligro tanto su seguridad como sus tradiciones, entre ellas su lengua y sus vínculos a las tierras ancestrales. El acceso a la salud, la alimentación y la educación ha sido escaso o nulo en estos asentamientos junto a la carretera.
“Mi mayor deseo es regresar a nuestra tierra y ver crecer a mis hijos lejos de la carretera y en mejores condiciones” manifestó Carlos Marecos, líder de la comunidad, y añadió que confiaba en que se llegaría a una solución satisfactoria y pidió al gobierno que evitara demoras innecesarias.
En 2006, la Corte Interamericana de Derechos Humanos resolvió a favor de que se restituyeran sus tierras ancestrales a los Sawhoyamaxa.
La Corte impuso también a las autoridades paraguayas el pago de indemnizaciones a las familias de 19 miembros de la comunidad que habían sufrido una muerte evitable en los asentamientos, y el Estado así lo ha hecho. Las autoridades deben establecer además un fondo de un millón de dólares estadounidenses destinado al desarrollo de la comunidad tras el retorno de los Sawhoyamaxa a sus tierras.
“Aunque aparentemente se ha encontrado una solución razonable para restituir a los Sawhoyamaxa sus tierras ancestrales, ahora queda lo más difícil, y las autoridades paraguayas deben seguir hasta el final y garantizar el retorno sin demora de la comunidad a sus tierras tradicionales” señaló Guadalupe Marengo, directora adjunta del Programa de Amnistía Internacional para América.
“La resolución de la crisis de las tierras de los Sawhoyamaxa demostrará que Paraguay empieza a acatar su obligación internacional de respetar los derechos de los pueblos indígenas, y esperamos que siente un positivo precedente para otras reclamaciones de tierras indígenas no resueltas en el país.”
Téllez aseguró a Amnistía Internacional que Tierraviva sigue trabajando con otras comunidades indígenas en Paraguay, como la Enxet, para reclamar sus tierras ancestrales ocupadas en la actualidad por terratenientes particulares.
Fuente: www.amnesty.org

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