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22 nov 2011

Destrozos y un muerto por el temporal

Concepción.- (UH) El temporal desatado ayer a la tarde, sobre el Departamento de Concepción, causó una muerte y cuantiosos daños materiales. 

Un hombre murió electrocutado en Yby Yaú, mientras intentaba solucionar el problema de su cable de ANDE que fue derribado frente a su casa por el fuerte viento. Se trata de Félix Masqueda, paraguayo, 64 años, funcionario de la Municipalidad.
Por su parte, el fuerte viento huracanado afectó la ciudad de Loreto y a unas diez comunidades de su distrito echando árboles, columnas, techos y tinglado, además de la destrucción de cultivos.

En Loreto derribó gran parte del tinglado municipal, a más de varias casas precarias que quedaron sin techo. En Ycuá Porã varias viviendas sufrieron daños, pero el más perjudicado fue Rafael Vargas, quien perdió un sistema de regadío y su carro, sobre el cual cayó un frondoso árbol.

OTRAS ZONAS.

Otras localidades afectadas fueron Colonia Roberto L. Petit, Cnel. Mongelós, donde quedaron destechados colegios y escuelas. También fueron afectados cientos de agricultores de Jhuguá Tadeo, Virgen del Carmen, Jhuguá Rivas, La Asunción, Jhuguá Guazú, Jhuguá Po'i, entre otras. 
Los daños son incalculables y se podrán conocer recién cuando culmine el censo que la Secretaría de Emergencia de la Gobernación inició ayer. Así lo explicó el intendente de Loreto, Gerardo Farías.

De acuerdo a las primeras informaciones, varias hectáreas de cultivos se echaron a perder por el impacto del viento y la lluvia.

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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