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14 feb 2012

67 años de matrimonio

Concepción.- (ABC) En una época en la que el verdadero amor se encuentra opacado por el materialismo, una pareja residente en Concepción festejó 67 años de unión matrimonial, el pasado 8 de febrero. Pasar toda una vida juntos demuestra que las vicisitudes de la vida pueden ser solo detalles minúsculos que no alteran la decisión de amar.


En una cálida tarde del mes de los enamorados; Don Marcelino López Aguilera (93) juró amor eterno a Doña Silvia Arévalos (hoy con 92 años). Fue el 8 de febrero de 1945 en una humilde capilla de la ciudad de Horqueta, departamento de Concepción. La pareja tuvo seis hijos: Arcenio, José, Victoria, Dahiana, Lucía y Juana. Hoy, lejos de su ciudad natal y ya con los achaques que trae el tiempo, siguen compartiendo los días muy enamorados como hace años.
Don Marcelino y Doña Silvia emigraron hacia la Capital y hace 35 años se instalaron en una humilde vivienda de la compañía Maka’i de esta localidad para continuar su vida cerca de sus hijos, sus 33 nietos y 20 bisnietos que se establecieron en esta ciudad.
“La comprensión, la constancia y la comunicación nos ayudaron a seguir juntos, pese a los grandes problemas que nos dio la vida. La situación económica y el desafío de hacer estudiar a nuestros hijos nos alejó un tiempo. Mi mujer fue al pueblo de Concepción con mis hijos y yo me quedé en la chacra a trabajar por mucho tiempo, pero la constancia y el amor nos dieron fuerzas”, dijo don Marcelino.
La pareja indicó que actualmente los jóvenes fracasan en sus relaciones sentimentales porque existen muchas tentaciones, mentiras y corrupción entre las parejas. Agregaron que uno debe conocerse lo suficiente para decidir casarse, lo que requiere de tiempo y que hoy las parejas se apresuran en vivir y luego se decepcionan unos de otros dejando hijos desamparados y familias destruidas.
“Antes existía el amor casto y puro, ahora hay mucho amorío que hace mucho daño a la pareja. Los jóvenes se apuran a tomar decisiones y no conocen a su pareja, si proviene de buena familia o si quiere trabajar. Es difícil sacar cosas buenas así, por eso fracasan”, dijo Silvia.
La pareja compartió un almuerzo dominguero con sus hijos para conmemorar el aniversario de bodas y luego renovaron sus votos matrimoniales en el Santuario Virgen del Rosario de esta localidad.

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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