Yby Yaú, Dpto de Concepción (ABC). Un suboficial de la Policía Nacional que a finales de octubre del año pasado había sobrevivido a un atentado anoche fue asesinado a tiros junto a su pareja por dos sicarios que le interceptaron cuando iba al mando de su motocicleta en el barrio San Juan de Yby Yaú. La investigación apunta a un ajuste entre malvivientes.
El agente fallecido es José Félix Amarilla López, de 23 años, suboficial ayudante de la Policía, ex guardaespaldas del diputado colorado Magdaleno Silva y últimamente estaba asignado a la custodia del comisario Édgar Salcedo. Su novia Sandra Beatriz Almirón Vega (20) también murió en el ataque.
Datos policiales señalan que el agente, que iba vestido de civil, y su pareja se desplazaban en una motocicleta Leopard de color amarillo, cuando al pasar frente al hospedaje “Kiño”, se acercó a ellos una camioneta Volkswagen, desde donde los sicarios descerrajaron varios tiros con metralleta y segaron la vida de ambos.
Los sicarios huyeron del lugar tras cometer el doble asesinato y antes de emprender la fuga prendieron fuego a la camioneta frente a la estancia “Campo Iris”, situada a unos 20 kilómetros de esta ciudad.
Antecedentes
Fuentes policiales informaron que el crimen del agente apunta a un ajuste de cuentas porque era hermano del prófugo Luis Amarilla, implicado en un asalto a finales de noviembre pasado a un servicentro de cruce Bella Vista.
José Félix Amarilla López también había sobrevivido a un ataque perpetrado por sicarios el 30 de octubre del año pasado, cuando fue baleado.
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies y basado en la politica de cookies de Google Adsense. Puede leer a continuación el enlace
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

No hay comentarios:
Publicar un comentario