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15 mar 2012

Las víctimas de la “amabilidad” del EPP

(ABC) Pese a que el EPP intenta ofrecer un “rostro amable” ante la ciudadanía, el volumen de muertes y heridos en ataques perpetrados por el grupo criminal muestra lo contrario. Las víctimas en su mayoría son las personas humildes, a quienes supuestamente “defienden”.

En los últimos ataques a estancias en Concepción, las víctimas del EPP resaltaron la“amabilidad y el respeto” de los criminales.
La realidad, sin embargo, no coincide con el rostro “bondadoso” que intenta dar el grupo, responsable de secuestros, asesinatos y otros hechos sangrientos en los últimos siete años.
En sus notas anteriores, el grupo criminal asegura que busca defender el medio ambiente y a los pobladores aquejados por las fumigaciones; no obstante, no se compadece de los policías y peones víctimas de sus ataques.
Desde el 2005, el grupo asesinó al menos a 16 personas, siete de ellas policías y nueve trabajadores de estancias.
A esta cifra se suma la muerte de Cecilia Cubas, quien fue secuestrada el 21 de setiembre del 2004 y luego hallada sin vida el 16 de febrero del 2005.
Además de las vidas cobradas por la banda, existen más de 10 personas que resultaron heridas en los diversos ataques en el norte del país.
La “amabilidad” del EPP incluye además constantes amenazas a los ganaderos, productores y autoridades por la muerte de tres de sus asesinos: Severiano Martínez, Gabriel Zárate Cardozo y Nimio Cardozo Cáceres, caídos en enfrentamientos con la Policía.
En la víspera, el grupo nuevamente hirió a un guardia de la estancia "Agüerito", en Concepción, con una de las bombas instaladas en el último ataque.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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