Concepción.- (UH) Casi 200 milímetros de lluvia se precipitaron sobre la ciudad de Concepción ayer. Las aguas volvieron a causar estragos a cientos de familias.
La lluvia cayó con mucha intensidad desde la madrugada y se extendió al mediodía completándose 196 milímetros.
La cantidad ocasionó la inundación ya acostumbrada de patios y viviendas de muchas familias, especialmente en los barrios Inmaculada, San Antonio, San Luis, Villa Armando, San Roque, Juan Pablo II, Santo Domingo, San Jorge, entre otros.
Las familias fueron inquietadas por las aguas en plena madrugada. Muchas de ellas se levantaron tratando de desagotarlas, pero la intensidad de la lluvia no permitió.
Los daños son cuantiosos para los dueños de casa, ya que las aguas destruyeron muebles, electrodomésticos y muchos enseres de la familia.
A la mañana, las quejas se escucharon en los medios radiales. Muchos criticaron a la administración municipal por no solucionar aún, hasta la fecha, el grave problema del desagüe pluvial.
Por su parte, el intendente municipal, Alejandro Urbieta, escuchó las quejas y explicó que la magnitud de la lluvia colaboró para provocar la inundación. También pidió comprensión de los pobladores que aún tienen como desagüe tubos de pequeñas dimensiones, los cuales colaboran en el lento desagote.
NULA ACTIVIDAD
La gran lluvia también anuló todas las actividades cotidianas. En el centro comercial, recién a la tarde hubo un leve movimiento. Las clases se suspendieron en todas las instituciones educativas así como las labores de construcción.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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