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16 may 2012

Una pareja contrae nupcias después de 50 años de unión

CONCEPCIÓN.- (UH) El hombre había prometido a su familia morir soltero, pero tras 50 años de concubinato decidió romper su pacto y se casó con su compañera sentimental en una emotiva celebración realizada el domingo último en la comunidad de Costa Alegre, distrito de Concepción.

Don Baltazar Morel, de 88 años, y doña Natividad Huerta, de 77, recibieron la bendición de Dios en la ceremonia que se realizó en su vivienda ubicada a 15 kilómetros de la ciudad de Concepción.
La pareja se unió informalmente hace 50 años y crió a 9 hijos, quienes le dieron muchos nietos y bisnietos.
Según los vecinos, siempre fueron una pareja ejemplar que nunca tuvo problemas y solo le faltaba la bendición de Dios.
El profesor Filemón Almeida, delegado litúrgico de la comunidad, fue el abogado de Dios ante la pareja.
Desde hace varios años trató de convencer a Baltazar para el matrimonio. Este se negaba, pero últimamente, hace 15 días, accedió a recibir la bendición divina, principalmente inducido por las enfermedades que aquejan a ambos.
"Don Baltazar me confesó que él había prometido a su familia que se moriría soltero y que le cuesta mucho salir de su pacto", dijo el profesor Filemón, quien, junto con su esposa, fue el padrino de la boda, pese a la diferencia de edad. La celebración fue seguida de una fiesta ofrecida por sus hijos y nietos.

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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