Hoy es día del "CARRULIM"
Concepción.- (Concepción Noticias) El tradicional “carrulím”, infusión casera preparado con caña, limón y ruda se prepara cada 1 de agosto por la gente del pueblo. Las "yuyeras" del mercado ya lo preparan y venden en sus puestos de ventas.

Aseguran que “es importante consumir el ‘carrulím’ para que la sangre sea renovada y para no tener mala suerte en el presente mes, que según los abuelos, siempre fue un mes de trabajo y de escasez en cuanto a dinero y alimentos.
Las tradiciones están para ser cumplidas”, solo en necesario beber un "trago" del popular brebaje para estar "protegido" contra la mala onda.
También en los distintos locales callejeros se vendían el agosto poty y el pyno’i, dos plantas medicinales que solamente salen en el mes de agosto y que también es bueno para tomar en mate o tereré.
Otra de las tradiciones indica que en cada 1 de agosto es recomendable preparar las siete hierbas, para ahuyentar la mala onda y estar preparado para iniciar la segunda puerta del tiempo, dentro de los doce meses del calendario.

Muchos utilizan la infusión de otros "yuyos" o remedios naturales o incluso se mezclan generalmente 7 hierbas como suelen ser el agosto poty, el ka’apiky, el romero, el pyno’i, la ruda, la perdudilla y el taropé.
Según los hechiceros guaraníes y las abuelas, el brebaje del ‘carrulím’ otorga una dosis de suerte al que lo consume y purifica su sangre. “Con una cucharadita es suficiente para que cumpla su propósito”.
Con esta "botellita" y su "formula mágica" tradicionalmente preparado el 1 de agosto, que pueden encontrar en los puestos de remedios naturales de la calle, muchas personas acostumbradas buscarán cumplir con la tradición de renovar la sangre y ahuyentar las energías negativas en el mes de agosto.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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