Indican que un solo docente ad honórem enseña en Horqueta
HORQUETA. En las regiones 3 y 4 de las supervisiones administrativas del Ministerio de Educación y Cultura MEC, solamente una docente enseña sin percibir sueldo alguno, según fuentes de ambas dependencias de la citada secretaría de estado.
Funcionarios de ambas supervisiones coincidieron en señalar que prácticamente no cuentan con docentes que enseñan ad honórem, a excepción de la Prof. Aurelia Lezcano de la escuela “San Juan Bosco”, de la localidad de Ykua Porã, ubicada a unos cinco kilómetros del casco urbano de esta ciudad.
Informaron que los docentes realizan sin inconvenientes sus tareas si cuentan con 25 alumnos por cada aula e indicaron que en algunas instituciones se supera dicha cantidad con más de 35 sin llegar al número de 40 alumnos.El técnico administrativo de la Supervisión de la Región 3, de la cual dependen 74 escuelas de este distrito y de Belén, Prof. Cecilio Benítez, informó que 383 docentes enseñan en doble turno, reciben G. 3.316.464, del cual se extraen los porcentajes para el Instituto de Previsión Social IPS y jubilación, recibiendo G. 2.650.000. Comentó que otros 231 docentes que trabajan en un turno perciben G. 1.658.2666 y por el descuento de las sumas para el IPS y jubilación quedan con un sueldo de G. 1.325.000.
Afirmó que en dicha región no cuentan con docentes ad honórem a excepción de directores de 30 instituciones solamente cobran el salario de docentes y cumplen con el papel de director sin recibir el salario correspondiente a la citada categoría.
Por su parte, el supervisor de la Región 4, Lic. Hugo Barrios, informó que los 330 profesores y profesoras de la región cobran por doble turno la suma indicada más arriba. Sostuvo que los directores de 60 escuelas de dicha región no cuentan con el rubro de director y perciben el salario de docente.
Fuente: ABC
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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