Pronostican "enero negro" por dengue
Asunción.- El ministro de Salud, Antonio Arbo, manifestó su preocupación por la cantidad de mosquitos, que aumentaron considerablemente tras las últimas lluvias. Indicó que, de continuar así, enero podría ser trágico para la población.
Arbo refirió que durante la inactividad laboral que involucra el asueto y las fiestas de Navidad y fin de año existe un riesgo mayor de proliferación del vector.
“Muchas familias se trasladarán al interior del país y las casas quedarán deshabitadas, situación que propiciará que los criaderos se incrementen”, señaló, por lo que se prevé que para principios del 2013 se evidencie un aumento significativo de mosquitos.Solicitó prestar mayor atención a las canaletas, registros, huecos en árboles, cubiertas, botellas, tapas, floreros y recipientes de agua para animales, a fin de evitar la proliferación del mosquito.
“Detectamos que muchas casas en Asunción tienen residuos de artículos eléctricos y latas, que son actualmente los principales lugares donde están criándose los mosquitos", refirió.
Resaltó el papel fundamental de los municipios para la recolección oportuna de basuras y cachivaches, y la limpieza de baldíos.
Arbo insta a consultar inmediatamente ante la presencia de algún cuadro febril. “Esto posibilita al Ministerio de Salud remitir brigadas del Senepa para realizar la tarea de rociado en la zona donde reside el cuadro sospechoso, en un radio de 9 manzanas”, señaló.
Exhortó ademas a los que se encuentran con dengue a reposar y no viajar en estas fiestas. “Aunque se sientan bien, tienen que estar cinco días en sus casas reposando debajo de un mosquitero; de lo contrario, el virus puede dispersarse a personas sanas por medio de la picadura del enfermo”, concluyó.
Fuente: Abc
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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