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5 mar 2013

Pobladores de Horqueta piden parar deforestación en la zona

HORQUETA. El Consejo de Aguas de esta ciudad solicitó a la fiscala departamental del medio ambiente, Carolina Quevedo, una rápida intervención para detener la deforestación de unas 512 hectáreas de tierras, ubicadas en la exestancia “Rancho Coco” a unos 7 kilómetros de esta ciudad.

Las citadas tierras fueron adjudicadas por el Instituto Nacional del Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) a centenares de familias de la comisión “Nueva Esperanza”, liderada por Ever Bogarín.
Los miembros del Consejo manifestaron a la fiscala que desean recuperar el arroyo Karê que desemboca en el río Ypané, a 40 kilómetros de este distrito, para evitar que se sequen los cursos hídricos.
La Lic. Antonia Ramona Martínez, miembro del Consejo, manifestó que es hora de que las autoridades fiscales, de la Secretaría del Ambiente (Seam) y del Instituto Forestal Nacional (Infona) actúen para detener la desaparición total de los bosques y de los arroyos.El presidente de la Junta Municipal, Julio Morales (ANR), señaló que los rollos salen por un ramal de la Ruta V Gral. Bernardino Caballero, en la zona de Cepingo Cañada, de acuerdo a informaciones brindadas por los pobladores del lugar.
La fiscala Quevedo respondió que constatarán el hecho para tomar las medidas pertinentes, de acuerdo a la Ley de Deforestación Cero, que no permite la tala de árboles.
El presidente de la comisión “Nueva Esperanza”, Bogarín, justificó la tala de árboles argumentando que es para iniciar los cultivos de los labriegos.

Fuente: ABC

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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