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22 dic 2013

Navidad en la Comunidad Sawhoyamaxa

Concepción.- No sé cómo será la Navidad en Sawhoyamaxa, la comunidad de los indígenas Enxet que sobrevivieron 20 años en una pequeña franja de tierra, al costado de la ruta Concepción−Pozo Colorado, en el Chaco, porque sus territorios ancestrales quedaron en manos de estancieros.

Aunque la celebración del nacimiento de Jesús no forma parte de su cultura originaria, las invasiones de misioneros menonitas, anglicanos y católicos han ido imponiendo ajenos rituales de arbolitos y pesebres, que no sería extraño ver algún gordo y barbudo personaje con abrigo y gorra de lana entre el calcinado páramo chaqueño.

No sé cómo será la Navidad en Sawhoyamaxa, pero es seguro que la de este año estará iluminada por una nueva luz de esperanza, después de tantas penurias, de tanta lucha y heroica resistencia... porque esta semana por fin una comisión del Senado emitió un dictamen, recomendando la expropiación de 14.404 hectáreas para el centenar de familias que las vienen reclamando desde hace décadas.

No ha sido fácil llegar a esta instancia. Los Enxet, también conocidos como Lenguas del Sur, eran cazadores recolectores, pobladores originarios de un vasto territorio de la Región Occidental, hasta que la adjudicación de tierras a estancieros y personas adineradas los fue convirtiendo en desarraigados y extranjeros en su propia tierra, debiendo como peones casi esclavos para poder subsistir.

Los Enxet de Sawhoyamaxa sobrevivieron apostados a la orilla de la ruta, en una precaria aldea de troncos y carpas, a la altura del kilómetro 370 de la ruta a Concepción, donde debían beber el agua contaminada de los tajamares e ingresar como cazadores furtivos a los montes enajenados para procurar alimentos. La tierra que reclaman es parte de una estancia de casi 60.000 hectáreas, compradas por el ganadero Heribert Roedel.

Cansados de reclamar la restitución de sus tierras a las autoridades paraguayas, y de no encontrar respuestas, los pobladores de Sawhoyamaxa recurrieron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la que en 2006 emitió su sentencia, obligando al Estado paraguayo a devolver a los Enxet sus tierras ancestrales. El plazo que se le dio al Gobierno paraguayo fue de tres años, pero ya han pasado siete, sin que se haya cumplido, con lo cual el país se convirtió en transgresor de la Justicia internacional.

Ahora, ante una nueva oleada de reclamos ciudadanos y ante la presión de organismos como Amnistía Internacional y Survival, el Congreso empieza a dar señales de que al parecer hay intentos de hacer Justicia. Resta esperar que el dictamen sea avalado por Senadores, Diputados y el Poder Ejecutivo, para que los Enxet de Sawhoyamaxa puedan finalmente disponer de sus tierras, para desarrollar su proyecto de vida, conforme a su propia cultura.


Fuente: UH

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