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26 jun 2014

San Lázaro reclama fin del aislamiento

  • CONCEPCIÓN.- Los pobladores del distrito de San Lázaro dieron un ultimátum a la empresa Benito Roggio a agilizar las obras camineras del tercer tramo, cuya terminación significará el fin del aislamiento de la población. La advertencia la hicieron ante el vicepresidente de la República Juan Afara quien visitó ayer la ciudad de Vallemí.
Las autoridades departamentales y distritales dieron un plazo de 6 días para que las obras se reinicien a plenitud en el tramo que le corresponde a Benito Roggio e Hijos. “Ya estamos cansados, esta vez esperamos hasta el lunes, caso contrario las fuerzas vivas de San Lázaro cerrarán el río Paraguay” dijo el gobernador de Concepción, Luis Urbieta.

Destacó que ayer a la mañana, los referentes de San Lázaro conversaron con Juan Afara, quien llegó a la comunidad. “Esa fue la determinación asumida por el pueblo de San Lázaro y esperamos que haya respuesta inmediata del Ministerio de Obras Públicas a fin de ordenar a la empresa contratista a agilizar la obra”, destacó.

Según Julián Ortiz, concejal municipal de San Lázaro, el problema se genera porque la empresa Roggio e Hijos no imprime fuerza y velocidad al trabajo, lo cual repercute negativamente en la situación del distrito. “Lo que pasa es que la empresa no trabaja como hacen las otras empresas, desde el lunes la zona de obra ya está seca y sin embargo no hay movimiento de máquinas”, explicó.

Añadió que esperarán hasta el lunes y si no hay respuesta paralizarán las actividades de la fábrica de la INC y cerrarán el río Paraguay en la altura de Vallemí.

Fuente: UH

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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