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28 jun 2014

Salud Pública da recomendaciones a las familias afectadas por inundaciones

  • Ante las inundaciones por la crecida de los ríos Paraná y Paraguay que afectan a las regiones sanitarias de: Ñeembucú, Capital, Misiones, Itapúa, Alto Paraná, Concepción, Alto Paraguay, Presidente Hayes y Central, y los riesgos para la salud que esto implica, el Ministerio de Salud Pública a través de la Dirección General de Vigilancia de la Salud establece directrices técnicas para las/los encargadas/os de vigilancia epidemiológica de las regiones afectadas y potencialmente afectadas con el objeto de detectar, responder y controlar eventos de salud pública relacionados a enfermedades transmisibles y no transmisibles y recomendaciones para la población.
Vigilancia de la Salud refiere que las inundaciones ocasionan graves problemas sanitarios, que no solamente se presentan en el momento de la inundación, sino que persisten cuando se produce el descenso de las aguas y el retorno a los hogares.

Describe que las causas más comunes son: la contaminación de las fuentes de agua; proliferación de alimañas, la formación de criaderos de vectores, causantes del paludismo, el dengue y otras enfermedades trasmitidas por vectores.

Las enfermedades a ser vigiladas:


Dengue
Leptospirosis
Fiebre amarilla
Síndrome Pulmonar por Hantavirus Enfermedades diarreicas agudas
Enfermedades transmitidas por alimentos y Agua
Hepatitis A y E
Cólera
Infecciones de piel y tejidos blandos
Tétanos
Enfermedades respiratorias
Infecciones de Transmisión sexual
Traumas y otras lesiones de causa externa
Ofidismo, aracnoidismo y otras lesiones causadas por insectos ponzoñosos

Para este efecto se establecen las siguientes recomendaciones:
Vigilancia en los albergues para detección y notificación inmediata de brotes por diarrea y otras enfermedades transmitidas.
por alimentos o agua contaminada, enfermedades respiratorias, enfermedades febriles, trasmitidas por vectores y las inmunoprevenibles.
Vigilancia de violencia y otras lesiones de causa externa con movilización de otros sectores como la fiscalía, policía nacional en el marco de un plan de contingencia. Desarrollar e implementar un protocolo de Salud Mental para el abordaje de las poblaciones desplazadas.
Evitar que la población consuma agua contaminada, mediante la adopción de medidas de emergencia, tales como la educación sanitaria y la distribución de hipoclorito de sodio (lavandina) al 2,5% para desinfectar el agua para beber y cocinar.
Orientar acerca del tratamiento de agua para el consumo a través de ebullición (hirviendo) por 1 o 2 minutos.
Orientar a personas que están en situación de riesgo (en la vivienda) a que intensifiquen el cuidado de la higiene personal y alimentaria.
La vigilancia sanitaria de los suministros de agua, aguas residuales, disposición de excretas y basuras, así como la vigilancia de la calidad e inocuidad de alimentos en los albergues.

Cuando esté en condiciones de regresar a su hogar, tenga en cuenta estos consejos:
Es conveniente que la corriente eléctrica y el gas (natural o envasado) se encuentren cortados al primer ingreso que se realiza en la vivienda, para evitar fuego, electrocución, o explosiones, hasta se haya asegurado las instalaciones (sobre todo que estén secas).
Intente volver a su hogar durante el día de modo que usted no tenga que utilizar las luces y utilice linternas con pilas, preferentemente a velas o lámparas a gas.
Si usted huele gas o sospecha un escape, cierre inmediatamente la llave de gas principal, abra todas las ventanas, no encienda las luces ni haga cualquier cosa que podría causar una chispa y salga de la casa inmediatamente.

Tenga particularmente cuidado de desinfectar a fondo las superficies que van a estar en contacto con los alimentos, como tapas de las latas o envases, estantes de alacenas o armarios, heladeras, etc.
Las áreas de juego de los niños debe limpiarse cuidadosamente.
Lave la ropa en agua caliente. Para los artículos que no pueden ser lavados, por ejemplo colchones y tapizados de muebles, trate de secarlos en el sol, ventilarlos y después los rocía a fondo con un desinfectante.
Durante la limpieza utilice guantes resistentes para evitar lesiones en la piel, botas y tapabocas en áreas con polvo o con moho por la pared, tenga especial cuidado al mover muebles por el riesgo de la presencia de animales ponzoñosos

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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