HORQUETA. Dos hermanos fueron asesinados a tiros ayer al ser atacados por un sobrino mientras rezaban en el novenario en memoria de sus padres y un hermano, que también habían muerto en un enfrentamiento con disparos. El doble crimen ocurrió a la 17:15 de ayer en el barrio Inmaculada de Horqueta.
Una de las víctimas es Rafael Rojas Cuevas (48), quien recibió dos impactos de bala calibre 38 en el hombro con orificio de salida en el pecho, y el otro es su hermano Juan Gabriel Rojas Cuevas (30), quien acusó un tiro en la espalda, según datos policiales.
Los baleados fueron llevados hasta la clínica privada “San Antonio”, donde se constató el deceso de ambos.
El presunto homicida fue identificado como Jahaciel Rojas Samaniego (22), sobrino de los infortunados. Testigos indicaron que la causa del crimen apunta a una disputa por la herencia de una estancia del padre de las víctimas, ubicada en Hugua Ñandú.
La Policía también informó que tras cometer el doble asesinato, el victimario se dio a la fuga en una motocicleta y que a dos cuadras alzó el biciclo en la carrocería de una camioneta, la cual abordó y huyó con destino desconocido.
Intervinieron en el procedimiento de rigor la fiscala Carolina Quevedo y agentes de la comisaría 3ª local.
Antecedentes de la familia
Los asesinados son hijos de José Gill Rojas Galeano (82) y hermanos de Roberto Rojas Cuevas (48), quienes se mataron a tiros durante un incidente registrado la madrugada del 29 de diciembre pasado en la vivienda familiar del barrio Inmaculada de este distrito.
ABC
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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