El río Paraguay ronda las marcas históricas
- Las aguas del río Paraguay con las actuales crecidas no están lejos de las alturas históricas registradas en las últimas décadas.
Con las aguas reclamando territorios ribereños habitados de forma preocupante en las últimas semanas en varias zonas de Paraguay, desde el Chaco hasta el sur del país, los pronósticos se ven desfavorables indicando que las aguas podrían seguir subiendo con las lluvias que aún se pronostican para los próximos días.
Pronósticos indican que la crecida podría intensificarse en Asunción, donde más de 14.000 personas de las zonas aledañas al río Paraguay se vieron alcanzadas por las aguas.
En la capital, la marca histórica registrada de altura de las aguas es de 7,30 metros, en el año 1983. Como en la situación actual, miles de personas debieron ser temporalmente reubicadas, aunque las cifras actuales son mucho mayores.
Al norte, en la zona de Bahía Negra, el punto máximo reciente se registró en 1979, cuando las aguas llegaron a los 6,58 metros, una cifra que difícilmente se alcance ahora. Actualmente las aguas en esa zona llegan a los 5,14 metros, y las aguas en Alto Paraguay ya comenzaron a descender.
Similarmente, Concepción tiene registrada una cifra histórica de 7,72 metros de altura.
En Pilar la mayor crecida de las últimas décadas se produjo también en el año 1983, cuando hacia el mes de mayo las aguas del río Paraguay subieron hasta los 9,88 metros.
En aquella ocasión, una gran porción de la ciudad quedó consumida por las aguas y miles de personas debieron ser evacuadas a la capital. Las autoridades locales se muestran confiadas en que la situación no llegará a ser tan dramática ahora.
ABC
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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